Adar / Atar: El fuego sagrado

Símbolo de purificación espiritual

Este símbolo, que es un recipiente de tipo caldero con llamas que salen de la parte superior, es un símbolo primordial del zoroastrismo. La dicotomía del atar radica en su simbolismo: es a la vez fuego visible e invisible, y fuego que no quema y fuego ardiente. Es la presencia visible de Ahura Mazda, el único dios del zoroastrismo. Es el creador de Asha (la verdad) y quien defiende la verdad.

Zoroastro, un profeta iraní, fue conducido ante Ahura Mazda cuando tenía treinta años. Ahura Mazda le enseñó a Zoroastro los principios básicos de la «Buena Religión», conocida más tarde como zoroastrismo.

Las oraciones del zoroastrismo deben recitarse en presencia de luz, como la del fuego. El fuego se purifica 1128 veces al año. Rezan en dirección al atar o a su hogar para alcanzar mejor la rectitud y la virtud por las que luchan. El atar se considera un medio a través del cual se dicta el juicio. El atar es también la luz de la revelación mediante la cual Zoroastro se convierte en profeta. El atar irradia la esencia de Ahura Mazda, a partir de la cual la sabiduría y la clarividencia impregnan el universo. Textos posteriores presentan al Atar como el hijo de Ahura Mazda.

Existen cinco clases de fuego simbólico:

  1. atar berezi-savah: atar sumamente benéfico, es el fuego que arde en el grado más alto del templo de fuego
  2. atar vohu-fryana: el fuego que difunde la bondad
  3. atar urvazishta: el fuego de la vida feliz
  4. atar vazishta: el atar más veloz, semejante al rayo
  5. atar spenishta: el fuego de la prosperidad, el fuego espiritual que arde ante Ohrmuzd.

El símbolo del fuego sagrado se utilizó en monedas durante la época sasánida.

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