El símbolo del arsénico
El arsénico es un metaloide sumamente tóxico presente en la actualidad en pesticidas, insecticidas y herbicidas. Su asociación con la mortalidad y la muerte se ha perpetuado por su uso histórico como arma homicida, pero en los antiguos rituales alquímicos, el arsénico se utilizaba tanto para curas medicinales y mágicas como para inducir un estado de trance con fines de iluminación.
Ampliamente utilizado por los primeros alquimistas, el arsénico deriva su nombre de las palabras arameas Zarniqa y Zarnikh, que significaban «amarillo» en persa. A menudo un cisne simboliza este elemento, que se presenta en tonalidades de gris, amarillo y negro.
La elección del símbolo surge de la opinión de que el arsénico no solo era un veneno, sino también una sustancia que «evolucionaba» entre etapas alquímicas del mismo modo que un patito se transforma en cisne. Se encuentra en varias recetas alquímicas antiguas: la Physika et Mystika (el texto sobre alquimia más antiguo que se conoce) recomienda utilizar arsénico para blanquear el cobre.
En el siglo XIII, el alquimista Alberto Magno produjo el primer ejemplo de arsénico metálico. Los símbolos alquímicos de la sustancia no tardaron en modificarse para reflejar sus aspectos tóxicos, pero gracias a sus efectos de transformación, el arsénico continúa estando representado por un cisne en el mundo de los símbolos de los alquimistas.
