La hoz y el martillo
Uno de los símbolos más reconocibles del comunismo, la hoz y el martillo representan la unidad de la clase trabajadora industrial proletaria y el campesinado rural. El martillo representa a los trabajadores industriales, mientras que la hoz representa a los agrícolas. El emblema se desarrolló alrededor de la Revolución Rusa para glorificar un régimen cambiante y un orden social reinventado. También se consideró que definía los parámetros de la Rusia posrevolucionaria.
Como símbolo de igualdad, la hoz y el martillo capturaron el espíritu de la rebelión y buscaron reemplazar las imágenes imperiales que habían quedado arraigadas en la psique pública durante generaciones.
A lo largo de los años, el símbolo de la hoz y el martillo adquirió varios otros significados. Con el martillo representando el poder y la hoz simbolizando la eficiencia, su unión pasó a significar la combinación triunfadora de poder y eficiencia. Cuando se utiliza en el contexto del género, el símbolo implica y fomenta la noción de igualdad de género. El martillo se asocia con el hombre, mientras que la hoz representa a las mujeres. Juntos, señalan la necesidad y la importancia de que hombres y mujeres trabajen codo con codo para la mejora de la sociedad. Otra asociación del símbolo compara el martillo con la ciudad y lo urbano, y la hoz con el campo y el atraso rural. Colectivamente, representan la armonía entre las dos formas de vida.
La hoz y el martillo fueron adoptados como su símbolo oficial por la Rusia Soviética en 1924. Desde entonces, se ha convertido en un emblema político internacional que representa a diferentes estados socialistas y partidos comunistas en todo el mundo.
